La infancia es una de las mejores etapas para desarrollar hábitos que te acompañarán toda
la vida, sobre todo cuando se trata de ahorro. Cuando este aprendizaje se da desde temprano, los niños crecen entendiendo que no es una obligación, sino algo que ayuda a administrar y cuidar mejor su dinero.
Aprender a crear metas de ahorro es una forma sencilla de enseñar a tus hijos que ahorrar es una de las mejores estrategias para alcanzar sus metas.
¿Cómo enseñar a los niños a ahorrar?
Uno de los errores más comunes al enseñar a los niños a ahorrar es hacerlo desde la restricción, es decir, prohibirles gastar su dinero. Sin embargo, el aprendizaje de este hábito puede ser mucho más efectivo cuando se enfoca en un objetivo claro; por esta razón, es importante crear metas de ahorro.
Cuando un niño sabe exactamente para qué está ahorrando, el proceso se vuelve más interesante, lo que le ayuda a mantenerse motivado y ver resultados concretos. Además, introduce conceptos claves como la paciencia, la planeación y recompensa a largo plazo.
Para que una meta de ahorro funcione, debe partir de algo que realmente le interese, por ejemplo, un videojuego, juguetes o algo relacionado con sus hobbies, pero que se sienta alcanzable.
Lo ideal para definir estas metas de ahorro es hacerlo en conjunto:
- Pregúntale qué le gustaría comprar.
- Ayúdalo a investigar cuánto cuesta.
- Divide la cantidad en partes más pequeñas.
Ideas para enseñar ahorro a niños en casa
- Usa una alcancía o recipiente transparente
Este tipo de alcancía permite que los niños observen su progreso constantemente. Ver cómo aumenta su dinero los mantiene enfocados en su meta y da una sensación de avance que es difícil lograr cuando no se tiene una motivación visual.
- Recompensas por tareas domésticas
Además de su “domingo”, dar recompensas a cambio de hacer tareas en casa ayuda a que el niño entienda que el dinero se obtiene a partir de los esfuerzos. Te recomendamos que estas tareas sean acordes a su edad y tengan una dificultad media, para que el proceso se sienta justo, pero también lo suficientemente retador para impulsarlo a administrar mejor su dinero.
- Metas de ahorro pequeñas y alcanzables
Si tu hijo siente que la meta de ahorro es muy grande o lejana, es fácil que pierda el interés. Lo mejor es dividir el monto total y ayudarlo a establecer metas semanales o quincenales que se sientan alcanzables. Por ejemplo, si quiere algo de $500 pesos, pueden decidir que ahorre $50 pesos por semana.
- Recompensas por logros de ahorro
Una estrategia que es muy efectiva para motivar el ahorro es darle una recompensa adicional cuando alcance cierto monto; de esta manera se promueve la constancia y se le enseña que el esfuerzo tiene recompensas. Por ejemplo, si logra ahorrar 200 pesos, puedes sumar $50 o $100 pesos más.
Enseñar a ahorrar a tus hijos no se trata solo de ayudarles a comprar algo que desean, es darles herramientas para construir un mejor futuro financiero.
Fuentes:


